Hay un momento bastante cruel en la vida de una tesista.
Recibís mail de tu director o directora, y de golpe, todo lo que habías escrito te parece sospechoso.
El caos después de una devolución
"Esto no está claro". "Falta bibliografía". "Hay que profundizar el análisis". "No se entiende cómo trabajaste los datos". Y empezás a cambiarlo todo. Ese puede ser el primer error.
Una misma devolución puede estar señalando problemas diferentes
No es lo mismo que te digan "el problema no está claro" cuando todavía estás diseñando la investigación, que recibir esa misma observación cuando ya estás escribiendo un capítulo.
En el primer caso, quizás necesitás revisar la sintonía entre las preguntas, los objetivos, las hipótesis y las categorías de análisis. En el segundo, tal vez el problema ya está definido, pero no se está viendo bien en la introducción, en el índice o en la forma en que desplegaste el argumento a lo largo de los capítulos.
La corrección puede ser válida en los dos casos, pero el movimiento que te pide no es el mismo. En un caso necesitás volver a la lógica interna de la investigación, mientras que en el otro lo que hay que hacer es revisar la arquitectura narrativa con la que esa investigación aparece en el manuscrito.
Por eso, antes de volver al archivo y empezar a acomodar cosas, yo me haría dos preguntas:
- ¿Qué eslabón de la tesis está realmente involucrado?
- ¿Y esa observación corresponde al momento del viaje en el que estoy?
Estas dos preguntas sirven para no corregir cualquier cosa, no tocar una capa que en realidad no es el problema y no embrollarte con una tarea que pertenece a una fase posterior.
Porque una tesis no se construye de un tirón y tampoco se resuelve metiendo mano en todo al mismo tiempo.
La pregunta ya no te convence. El índice te parece flojo. La bibliografía parece poca. Los datos, desordenados. La introducción, larguísima. Y esa frase que antes te parecía bastante digna ahora te da vergüenza.
Dos momentos diferentes
Hay un primer momento en el que necesitás ordenar la lógica de la investigación y diseñar una estructura que la sostenga.
Ahí definís: qué investigás, cuáles son los límites del problema, qué preguntas y objetivos organizan el recorrido, qué hipótesis lo sostienen, con qué bibliografía vas a pensar, qué datos necesitás, cómo vas a trabajarlos, y cómo podría organizarse la tesis en capítulos. Ese es el viaje de la idea al prototipo.
Después viene otro momento, en el que ya no estás solamente diseñando la investigación, sino desarrollando los materiales, procesándolos, interpretándolos y ensamblándolos en un texto. Ahí necesitás decidir dónde entra cada fuente, qué trabajo hace cada texto bibliográfico, cómo convertís los datos en información, cómo construís tu interpretación, qué función cumple cada apartado y cómo todo eso hace avanzar el argumento. Ese es el viaje del prototipo al manuscrito.
Cada momento pide decisiones distintas. Y, por lo tanto, también pide correcciones distintas.
Las correcciones más recurrentes, traducidas
Corrección típica N°1: "No está claro el problema"
Esta es una de las devoluciones más frecuentes, la cual puede aparecer formulada de otras maneras: "Tenés que delimitar mejor el problema". "El tema es demasiado amplio". "Estás hablando de muchas cosas a la vez". "Todavía no queda claro qué querés investigar".
Si estás en el momento que va de la idea al prototipo, probablemente todavía no haya suficiente sintonía entre las preguntas, los objetivos, las hipótesis y las categorías de análisis. Entonces, lo que necesitás hacer no es simplemente "achicar el tema": necesitás revisar y alinear la lógica interna de la investigación.
Pero si estás en el momento que va del prototipo al manuscrito, quizás el desafío sea otro. Puede que el problema esté definido, pero no cuente todavía con una estructura narrativa que lo haga visible en el texto. Ahí conviene revisar cómo presentás la investigación en la introducción y cómo se despliega después en el índice y en los capítulos. En criollo: a veces no falta delimitación, sino la estructura que permita verla.
Corrección típica N°2: "Falta más trabajo con la bibliografía"
Esta observación no siempre significa que tengas que seguir acumulando PDFs.
Si estás en la primera fase, quizás todavía no esté claro qué necesitás de cada texto ni qué lugar va a ocupar dentro de tu investigación. Porque no se lee de la misma manera un antecedente, un texto teórico, un autor que te aporta un concepto o un trabajo con el que vas a discutir.
En ese momento necesitás revisar para qué te sirve cada texto y qué tipo de vínculo vas a construir con él. Necesitás construir tu propia galaxia bibliográfica y entender qué función cumple cada pieza dentro de ella.
Pero si ya estás escribiendo el manuscrito, el problema puede ser que la bibliografía esté, aunque todavía no se vea con claridad qué hace dentro de cada capítulo. Ahí conviene volver al índice comentado y revisar dónde entra cada texto, qué argumento ayuda a desarrollar y cómo pasás de lo que dice un autor a la lectura que estás produciendo vos.
Porque una tesis no se fortalece solamente citando más, sino cuando la bibliografía empieza a trabajar dentro de tu argumento.
Corrección típica N°3: "No está claro cómo estás trabajando con los datos"
Esta devolución también puede aparecer como: "Falta explicitar la metodología". "No se entiende cómo analizaste las fuentes". "Hay mucha descripción y poco análisis". "Necesitás trabajar más con los datos".
Si todavía estás diseñando la investigación, quizás no esté claro qué datos necesitás para responder tus preguntas o sostener tus hipótesis. También puede faltar definir con mayor precisión qué categorías o variables vas a observar, cómo vas a recolectar los datos y qué procedimientos vas a utilizar para analizarlos. No se trata solamente de decir qué metodología vas a usar, sino que necesitás mostrar qué vas a hacer concretamente con los materiales.
Pero si ya estás en la escritura del manuscrito, puede que tengas las fuentes, los documentos, las entrevistas o los datos, aunque todavía no se vea cómo se transforman en conocimiento dentro de los capítulos.
Ahí conviene revisar en qué apartado entra cada material, qué argumento ayuda a construir y cómo distinguís entre la descripción del material y tu propia interpretación. Ese pasaje es lo que yo llamo la alquimia de los datos. No es solamente mostrar lo que encontraste, sino que es hacer trabajar esos hallazgos para producir una lectura propia.
No toda devolución te pide empezar de nuevo
Puede que la devolución de tu director o directora sea válida, pero esté apuntando a una capa que todavía no corresponde trabajar.
Quizás te está pidiendo que mejores una frase cuando la estructura del capítulo aún no está clara. Que profundices el análisis cuando todavía no definiste con qué categorías vas a leer los datos. Que sumes bibliografía cuando todavía no sabés qué función tendría cada texto. O que desarrolles capítulos cuando la lógica general de la investigación sigue desalineada.
Eso no significa que la devolución esté mal, sino que necesitás ubicarla dentro de una secuencia. Primero, ordenar la lógica de la investigación y diseñar cómo se va a contar. Después, desarrollar, interpretar y ensamblar los materiales en el manuscrito.
No todo se resuelve al mismo tiempo, ni tampoco necesitás escribir más.
Muchas veces, la solución pasa por volver un paso atrás y acomodar la base que sostiene lo que viene después. Y eso implica reconocer dónde estás, entender qué pide esa observación y decidir cuál es el próximo movimiento.
Herramientas para el destrabe
Repito: una devolución puede sentirse enorme, pero no siempre necesitás resolver toda la tesis para volver a avanzar. A veces el destrabe aparece cuando conseguís traducir una observación amplia en una tarea concreta. Otras veces, en cambio, la corrección deja al descubierto que hay una parte más profunda de la investigación que necesita ser revisada.
La clave está en reconocer qué tipo de problema tenés delante y elegir la herramienta adecuada para ese momento.